Existe un miedo específico que frena muchas decisiones, y no es sobre el auto: es sobre el propio cargador. La idea de que el equipo instalado en el garaje pueda sobrecalentarse o explotar durante el uso.
De dónde viene ese miedo
Es un miedo comprensible: electricidad, garaje cerrado, uso diario sin supervisión constante. Por eso mismo, la instalación de un cargador sigue un conjunto específico de normas técnicas.
Qué es lo que efectivamente evita ese riesgo
Antes de instalar, se hace una evaluación de la capacidad eléctrica del condominio. El equipo sigue normas eléctricas y de seguridad contra incendios, y el monitoreo de la estación es remoto.
El riesgo real no desaparece al evitar el cargador
Una instalación amateur, hecha fuera de norma, es el escenario que realmente aumenta el riesgo, no el cargador certificado y monitoreado.

